[Análisis] Suikoden I&II HD Remaster

Suikoden I&II Análisis
La saga Suikoden es de las más interesantes para el género RPG, ya que refleja muchos aspectos relevantes de la evolución de la industria: diseñada por una de las compañías más potentes del mercado como era Konami, esta franquicia destacaba por su gigantesco abanico de personajes. Hasta 108 aliados que reclutar para nuestro grupo (no todos combatientes, evidentemente) en unas tramas de revolución y conflicto donde la existencia de unas poderosas runas eran las catalizadoras de buena parte de las crisis del mundo. 
 
Estos títulos tuvieron una buena recepción en los tiempos de PlayStation sin llegar a ser grandes superventas, lo cual hizo que Konami fuese desconfiando de su viabilidad conforme nuevas entregas se iban publicando y veían que el coste aumentaba, pero no los ingresos. Finalmente, la saga acabó perdiendo a su creador, Yoshitaka Murayama y, tras una buena quinta entrega (co-desarrollada junto a Hudson Soft), todavía en PlayStation 2, solo tuvo unos pocos spin-offs desde entonces. Poco más de una década después, Suikoden lo había perdido todo y era solo una franquicia para el recuerdo de los aficionados al género
 
La situación cambiaría cuando su creador regresó con una campaña de Kickstarter y un nuevo título que recuperaba la esencia de la franquicia: Eiyuden Chronicle: Hundred Heroes. El éxito de esa campaña hizo que Konami viese que Suikoden todavía podía tener tirón más de una década después de su última entrega y, el año 2022, se anunció el desarrollo de este remaster que compilaba los dos primeros títulos de la serie con una revisión en HD. Finalmente, este título nos llegó el pasado mes de marzo del 2025 y aquí os traemos nuestras impresiones:
 
Suikoden Historia
La trama de los dos primeros Suikoden se sucede en un lapso de solo tres años, en dos regiones vecinas que viven en conflicto. El primer título nos lleva al imperio de Scarlet Moon, donde nuestro protagonista es el hijo de uno de los generales más importantes del ejército y acaba de comenzar su carrera militar en ausencia de su padre, quien está sofocando un conflicto en la frontera. Con esas primeras tareas rápidamente descubriremos que el imperio ha perdido el honor que tenía en el pasado: corrupción, pillaje, abusos... la mano negra parece estar en la maga real y, de hecho, todo se vuelve aún más contra nuestro grupo cuando ella descubre la existencia de una de las 27 Runas Verdaderas en la mano de uno de nuestros compañeros.
 
De esta forma, el título se torna en una huida hacia la supervivencia donde nuestros únicos aliados son los miembros de la resistencia al imperio, quienes cansados de la situación están preparando una alianza con la que intentar acabar con esa tiranía. En este viaje, lograremos nuestro propio castillo e iremos forjando alianzas con diferentes pueblos y compañeros que nos ayudarán a elevar las fuerzas de nuestra nueva revolución, chocando contra el todopoderoso imperio y sus fieles generales. Esta primera entrega se publicó originalmente en el año 1995, por lo que la trama resulta un tanto irregular y algo tosca en muchos momentos, con capítulos más extensos e interesantes que otros y un final un tanto acelerado. También es un hecho que muchos compañeros que se unen lo hacen por razones peregrinas y casi ninguno tiene más desarrollo a lo largo de la aventura.
 
En Suikoden II nos movemos a las ciudades-estado de Jowston y su conflicto contra Highland, que está a punto de terminar con un tratado de paz. Sin embargo, el príncipe loco de Highland, Luca Blight, organiza un ataque de falsa bandera y asesina a todo el pelotón de jóvenes reclutas de su propio país para provocar un recrudecimiento de la guerra. En ese escuadrón masacrado están los dos protagonistas de nuestra historia: Jowy y "Riou" (podremos nombrarle como queramos), quienes escaparán de la muerte y huirán a las ciudades-estado para avisar de la situación y tratar de sobrevivir.
 
Sin embargo, pronto se verán forzados a participar en el conflicto, aún más al despertar a dos runas que forman la Runa del Comienzo, que hacen a sus portadores destinados a una batalla para cambiar el mundo. Así pues, esta historia tendrá muchos más momentos crueles y duros, decisiones más complejas, hay secundarias más elaboradas en las que vemos un desarrollo personal de ciertos personajes, nuestros protagonistas crecen mucho a lo largo de la trama... Sí, el título todavía sufre de que la mayoría tienen su momento y luego no son más que NPCs que forman parte del grupo, tiene partes un tanto irregulares y un final algo raro (pasa de un gran clímax a un capítulo que parece saltar a otra trama completamente diferente a acelerarlo todo para el gran conflicto final), pero también gana muchos enteros argumentalmente y parece un título más serio a la hora de explorar las crueldades de la guerra y cómo actúan diferentes dirigentes en la misma, además del conflicto personal entre los amigos protagonistas.
 
Lepant Suikoden II
Pero otro punto clave es que Suikoden II es secuela del I. Podremos pasar una partida del primero al segundo, donde muchos personajes vuelven a aparecer y toman un papel importante en todo el conflicto... Y también donde más se hubiera agradecido algo de más trabajo para unir mejor ambas partes. Estos títulos eran obras separadas originalmente, lo cual provocaba que muchos aspectos se tuvieran que volver a explicar para dar un trasfondo a personajes que claramente tienen mucha más historia a sus espaldas y que tenía que poner constantemente el freno a determinados cameos porque no se entendían sin el contexto del juego original.

El problema es que ese freno aquí ya no debería ser necesario y, sin embargo, todo el juego funciona exactamente igual. No hay historias extendidas o mejor entrelazadas entre ambos títulos ahora que se conoce el contexto completo, no se ha corregido el funcionamiento de la estrella invitada (que forma parte del grupo principal obligatoriamente y luego tras cada evento desaparece y vuelve a su casa sin más explicación), no tenemos partes un poco más detalladas... Y esto es algo si tiene un cierto peso aquí, en otros apartados es aún más serio.
 
Los dos Suikoden comparten su sistema de combate por turnos manejando a un grupo de seis aliados, con una fila delantera que normalmente recibirá los ataques de los enemigos y una trasera que necesita que sus miembros cuenten con armas de medio o largo alcance para golpear a los oponentes. Ambos títulos mantienen un sistema de encuentros aleatorios y una gestión de conjuros basados en determinadas runas, con hechizos de diferente nivel que consumen puntos limitados en cada personaje, sin opciones de recuperación salvo descansando en posadas, lo cual hace a los hechiceros muy potentes pero también tremendamente ineficientes en mazmorras cargadas de enemigos, ya que serán los que mejor pueden lidiar con grupos o grandes jefes, pero deberán conservar al máximo sus limitados hechizos si no quieren acabar siendo casi inútiles en las batallas serias.
 
El sistema de objetos es también particular, ya que cada personaje se podrá equipar un casco, armadura... y luego tendrá huecos para accesorios entre los que están piezas de equipo y objetos de uso en combate, como hierbas curativas o pergaminos con hechizos, bombas... Esto hace que normalmente tengamos que decidir entre mejoras permanentes u objetos de uso limitado, lo que no suele jugar a favor de los últimos. Todo se complementa con unas armas fijas para cada aliado que se pueden mejorar en los herreros por elevadas cantidades de dinero. Un sistema variado y con múltiples opciones pero que también tiene muchas mecánicas, piezas de equipo, runas o personajes tremendamente desequilibrados.
 
Ambos juegos ofrecen también partes obligatorias donde hay que realizar otros tipos de combates: las grandes batallas entre ejércitos son las más habituales y las más diferentes entre ambos títulos, ya que en el primer Suikoden sigue una especie de piedra-papel-tijeras entre Carga-Conjuros-Arcos que fuerza a anticipar el movimiento del rival para contar con ventaja (lo cual hace que reclutar a ladrones y ninjas para descubrir el siguiente movimiento del rival se vuelva demasiado importante). En cuando a Suikoden II, el sistema cambia a un horrible sistema de combate estratégico por casillas, con muy poca movilidad y choques entre unidades donde la victoria y la derrota se decide por los valores de cada batallón y una tirada de dados. Es decir, en ambos títulos el azar juega un papel crucial y, encima, era posible perder para siempre a determinados personajes si morían en estos combates. En el Remaster hemos notado, no obstante, que es más habitual que en lugar de morir una unidad resulte simplemente herida... o también puede haber sido pura suerte.
 
Además de estas batallas, también existirán combates uno-contra-uno que serán, de nuevo, un piedra-papel-tijeras entre Ataque>Defensa>Ataque Especial, donde tendremos que anticipar lo que hará nuestro oponente por la frase que nos diga antes de cada acción y el equipo/nivel de nuestro combatiente tendrá una gran relevancia. El problema de este sistema es que muchas conclusiones de peso argumental se atan a un simple "lee una guía de internet para saber qué frase anticipa qué acción" y, dependiendo del nivel de nuestro personaje, es posible que muchas acaben con un par de turnos, lo cual lo hace un tanto triste. Aunque lo del uso de una guía es algo recomendado en términos generales para ambos juegos, ya que muchísimos personajes tendrán requisitos tremendamente rebuscados para ser reclutados y lograrlos a todos será necesario para ver el final verdadero del juego. En esto también importa que tendremos muchas decisiones que tomar a lo largo del desarrollo de estos títulos, si bien la mayoría no cambian más que la frase posterior, mientras que otras son necesarias para ver el final verdadero de cada entrega. Una razón más para jugar con guía por delante.
 
Aquí también hay que indicar que estos títulos no han tenido casi ningún tratamiento para intentar corregir sus problemas de equilibrio o modernizarlos un poco: Suikoden está lastradísimo por una economía absurda que obliga a sus jugadores a repetir una y otra vez un minijuego de tiradas de dados donde multiplicar nuestro dinero para poder permitirnos comprar equipo de mayor calidad o, sobre todo, mejorar las armas de nuestros personajes. También tiene combinaciones de personajes (entre algunos podremos usar habilidades conjuntas consumiendo el turno de ambos) absurdamente rotas, hasta el punto que se puede pasar más de la mitad del juego repitiendo la misma habilidad que limpie a los grupos enemigos y haga que el resto solo tenga que acabar con lo poco que sobreviva. Sí, esto falla contra jefes, pero estos estarán desequilibrados en su propia forma, con algunos causando un daño en área muy elevado que sólo se pueda contrarrestar en una cadena de daño o abusando de las runas curativas.
 
En Suikoden II el mayor problema está en que hay excesivos elementos dependientes de guías: enemigos con drops rebuscados tremendamente importantes (potentes runas, objetos exclusivos para los personajes de nuestro castillo, para reclutar aliados...), tiendas con una sección de "Rarezas" donde pueden aparecer objetos tremendamente importantes y exclusivos por puro azar, personajes muchísimo más rebuscados de reclutar que en el primer juego, toda una cadena de misiones atadas a un determinado personaje que en el juego original era una recompensa por hacer un speedrun y cuya única respuesta en este ha sido dar la opción desde el menú para parar el reloj del juego (y, encima, está mal traducido)... Vamos, que fuera parte de eso, lo único que se ha tocado es que se han corregido ciertos bugs y se ha rebajado el ratio de encuentros aleatorios en ambos juegos, lo cual es contraproducente cuando el jugador está buscando un drop específico y tiene que llevarse más de treinta segundos esperando que le salte un combate.
 
Combate Suikoden II
En ambos también resulta tremendamente molesta la gestión del inventario: en Suikoden cada personaje tiene unas ranuras asignadas para objetos (en los que se cuenta sus piezas de equipo) y ese es todo el hueco que tenemos, lo cual hace que tengamos que vaciarles continuamente de cosas inútiles si no queremos que el drop de los enemigos o lo que logremos en cofres se queden sin espacio donde entrar. Eso sí, al menos cuando desbloqueamos el Almacén en nuestra base éste es infinito. Suikoden II lo arregla con la introducción de una bolsa común donde dejar los objetos que no lleven nuestros personajes... pero ésta también tiene un número de huecos limitados que se pude llenar fácilmente y la existencia del almacén de nuestro castillo tampoco lo llega a arreglar porque también tiene espacio limitado, haciendo que en muchas partes del juego tengamos que guardar objetos exclusivos para determinados personajes aún no reclutados, orbes que querremos usar más adelante, piezas de equipo... haciendo que todo el resto de cosas que consigamos se tengan que ir descartando o cambiando por objetos de menor valor que iremos tirando.
 
A pesar de todo, estos RPGs siguen siendo tremendamente divertidos e interesantes, aunque evidentemente algo desfasados en algunas mecánicas ya anticuadas. El sistema de combate es muy entretenido y permite múltiples grupos o estrategias dependiendo de lo que busque el jugador. Además, la duración evita que se hagan excesivamente pesados: hemos podido completar ambas entregas con las 108 estrellas del destino en unas sesenta horas, parándonos a hacer muchas cosas opcionales y logrando drops o cosas rebuscadas. Eso sí, con guía y en dificultad Normal. La cosa se puede hacer más complicada elevando el título a Difícil y también está la opción inversa, ya que existe una dificultad Fácil y se nos da la opción de empezar la partida con una importante inyección económica y dos orbes que duplican la experiencia del grupo o el dinero que dejan caer los enemigos. Todos los jugadores podrán tener el tipo de reto que necesiten.
 
El aspecto más mejorado de ambos título es su nivel visual, adaptado a un estilo que no llega a tener el mismo nivel que el HD-2D, pero sí es muy pulido, con personajes claramente pixelizados combinados con fondos renderizados y animaciones o efectos de buena calidad. En Suikoden es también muy destacable el redibujado de los retratos de los personajes, lo que le da un toque más actual a los mismos aunque se echa en falta diferentes gestos para acompañar a la situación de los diferentes momentos que se dan en la trama. Por alguna razón, Suikoden II no tiene el mismo tratamiento, repitiendo los retratos de la versión de PlayStation, lo que los hace muy diferentes a nivel artístico con respecto a los del primer juego. Que no se hayan unificado cuando ambos títulos forman parte del mismo remaster resulta algo muy confuso.
 
Hay otros aspectos que también chirrían de esta revisión a nivel técnico, como el uso de sonidos absurdos en Suikoden (¿por qué un dragón suena como un elefante?), el deficiente sistema de guardado rápido (solo se activa en pantallas donde ya hay un punto de guardado), que sigamos teniendo tiempo de carga entre pantallas (no mucho, pero existe), lo mal gestionado del sistema de reinicio (de hecho, en PC es mejor pulsar Alt+F4 antes que intentar salir pasando por varios menús), que tengamos ocupando espacio del menú la licencia de Unity con la que realizaron el juego, que se hayan mantenido las escenas de vídeo de baja calidad de los tiempos de PlayStation en la segunda entrega o que la aceleración no exista para ningún aspecto del juego y en las batallas sólo funcione una vez comenzamos el combate. Son detallitos sueltos, posiblemente tontos, pero entre todos dan la sensación de que simplemente se ha hecho lo mínimo para que ambos juegos funcionen en sistemas actuales con un renovado apartado gráficos, tocando unas pocas cosillas básicas y poco más.
 
A nivel sonoro estos títulos tienen puntos muy altos combinados con otras melodías un poco más pobres, con una revisión de Banda Sonora que tampoco ha querido retocar demasiado. En cuanto a las traducciones, ambos nos llegan traducidos a nuestro idioma, lo cual es especialmente relevante porque el primero nunca nos había llegado en español de forma oficial. Eso sí, curiosamente, Suikoden II presenta muchos más errores de traducción que el primero, como elementos del menú, determinación de género, ciertas conversaciones que suenan raras... Eso sí, solo pasa muy de vez en cuando y casi siempre solo en el segundo juego, por lo que tampoco es que resulte un problema serio.
 
Aparte de esto, tampoco es que se haya ofrecido mucho más para los jugadores por tratarse de un Remaster: el juego incluye una galería para ver vídeos (casi todos son los clásicos de Suikoden II), rejugar determinados eventos importantes donde no había toma de decisiones y poder volver a ver el epílogo donde se nos cuenta lo que le ocurre a cada personaje tras el final de cada entrega. Muy, muy poco cuando ambos títulos tienen muchas escenas dibujadas por los artistas originales que no están en este juego, se podría haber ofrecido una galería con información y diseños de cada personaje, un visor de diferentes finales, información de determinados objetos y cómo conseguirlos para no depender de guías externas, datos de los enemigos... Es ridículo que un RPG revisado hace más de veinte años en los tiempos de Game Boy Advance o Nintendo DS o PSP parece que tenga más trabajo de adaptación que esta compilación, que se ha quedado en lo mínimo para traernos de nuevo los juegos tal y como eran con unos cuantos arreglos técnicos y visuales. Ya está.
 
Suikoden I&II HD Remaster es la mejor forma de jugar a dos de los más interesantes RPGs clásicos publicados en la época de Playstation, títulos centrados en la crudeza de la guerra y la toma de decisiones difíciles para triunfar, con muchos personajes que reclutar y mecánicas muy interesantes (aunque otras un tanto mejorables). El problema principal de este remaster es que se queda ahí: no actualiza casi nada a nivel jugable cuando estamos con unos títulos por los que han pasado treinta años y que tienen muchas mecánicas desfasadas, comprensibles para la época porque eran poco más que experimentales en su momento, pero que hoy en día tienen ejemplos de sobra para poder mejorarse.
 
Son, además, dos juegos que requieren que el jugador use una guía para poder ver sus finales verdaderos por la complejidad de toma de decisiones y reclutamientos rebuscados que tiene cada entrega. Desde luego, para quien buscase revivir la experiencia original de volver a recuperar estos títulos en sistemas actuales es una oportunidad fantástica, pero no dejamos de preguntarnos cuántas más cosas se podrían haber hecho, aunque fuesen totalmente opcionales, para hacer a estos títulos mucho más modernos y que no solo sean un homenaje, sino que también demostrasen que, con unos cuantos ajustes, estos dos Suikoden podrían haber mantenido el tipo frente a muchas obras actuales. Así pues, tienen más peso nostálgico (jugablemente, porque hay decenas de elementos que se podrían haber incluido para hacer un mejor homenaje de los originales) que potencial actual. Un remaster muy a agradecer, pero que se sustenta por el potencial de los juegos publicados hace cuatro generaciones de consolas y no por el propio trabajo de los que lo han traído a plataformas actuales.
 
Suikoden I&II HD Remaster: Gate Rune & Dunan Unification Wars está disponible para PC, Switch y sistemas PlayStation o Xbox. Este análisis ha sido posible gracias a una copia ofrecida por Keymailer.

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